miércoles, 4 de julio de 2018

Libros leídos en el 2017

Nunca es tarde si la dicha es buena, ¿no?

Así que allá vamos, my way, como siempre.

2017 - qué lejano suena - no ha sido un año especialmente prolífico. 2018 tampoco va camino de serlo, la verdad. Empecé varios libros demasiado densos que requerian de una lectura consecutiva, diaria e intensa que mi mente no ha podido seguir. Pero eh, no desisto. Llegará su momento.

Así que allá va la humilde lista. Espero que esto dé un cambio, voy a poner de mi parte. Pero de momento no más bromas infinitas, detectives salvajes ni montañas mágicas:

1. Carrie de Stephen King.
Yo me identifico con Carrie. Vamos Carrie, kill them all.

2. Hijos del Nilo de Xavier Aldekoa.
Imprescindible si quiere conocerse la historia reciente de los paises bañados por el Nilo.

3. Jagannath de Karin Tidbeck.
Distinto. Interesante. Un poco nórdico.

4. La intérprete del dolor de Jhumpa Lahiri.
Recomendadisima sucesión de relatos relacionados con la India.

5. Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides.
Magnífica prosa, inquietante y enigmática historia.

Voy a redimirme, lo prometo.

sábado, 20 de enero de 2018

Vaya aceptando...

Vaya aceptando las cookies mientras ve la vida pasar.

Siéntese en el sofá a esperar a que esas células mutantes malignas se empiecen a multiplicar.

Las excursiones ya no van precedidas de un tupper, ahora son a la cola de un Mcdonald’s en el centro comercial.

Elija un nicho o una tumba, un piso o una vivienda individual.

miércoles, 12 de abril de 2017

Saludó al aire...

Saludó al aire y el aire, imitando su voz, le devolvió el saludo desde un punto indefinido del mundo.

Alzó una copa imaginaria y brindó por todos los que habían fracasado.

domingo, 5 de marzo de 2017

Venía de un lugar...

Venía de un lugar en el que todo es lo que parece. El grafiti de la pared de la esquina no era el grito romántico de un pintor urbano que quería que su verdad perdurase; en los pisos de los edificios de ladrillo caravista no vivían héroes derrotados por el paso del tiempo. La luz que caía sobre los parques en las tardes de otoño era igual que la luz que caía sobre los parques en las tardes de primavera; sólo la noche detenía aquella condena de instantes consecutivos que llamamos día para crear la ilusión de un final que no existía.

jueves, 12 de enero de 2017

La campana de la iglesia tocaba a muerto

La campana de la iglesia tocaba a muerto. Una acidez borrosa cargaba el aire que trasportaba el sonido del metal roído y herrumbroso desde el campanario hasta los tejados deslucidos y pintados de una humedad permanente. Poco antes de que el repicar de la campana le hiriera los oídos, sintió que la saliva se le volvía amarga. Era como si el dolor fuera abriendo territorio precedido por el sonido de la campana; como si necesitara de esta para abastecerse y así poder perseguirle.

Aceptó la señal. Aceleró el paso y cambió de dirección.

domingo, 1 de enero de 2017

Libros leídos en 2016

No sé bien como definir la lista de libros leidos en 2016. Podría decir que he acertado con algunos libros y con otros no; que me he arriesgado a leer géneros que normalmente no leo y que he prescindido de la hegemonía de los clásicos. No estoy contenta del todo con la cantidad y contenido, pero si el 2017 me lo permite intentaré compensarlo.

1. Trilogía de la fundación (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación)de Isaac Asimov.
2. El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza.
3. La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams.
4. Largo domingo de noviazgo de Sébastien Japrisot.
5. Frankenstein de de Mary Shelley.
6. El señor de las moscas de de William Golding.
7. Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos.
8. Grandes esperanzas de Charles Dickens.
9. Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson.

Y por supuesto he releído, como viene siendo costumbre desde hace ya algunos años, Cien años de soledad.
Empiezo a dudar de si en realidad leo para hacer tiempo hasta que vuelvo a leerlo, o para convencerme a mi misma de que puedo encontrar otro libro que lo supere y me desintoxique.




viernes, 26 de agosto de 2016

Llevaba la sombra de las noches...

Llevaba la sombra de las noches a la intemperie tatuada bajo unos ojos que jamás habían visto un amigo. Llevaba todo el desprecio absorbido concentrado en el mohín de indiferencia de su boca, un gesto que lo cambiaba todo. Las luces de las farolas, de los escaparates que aguardaban al siguiente día, de los rótulos de los bares trasnochados, habían sustituido el brillo natural de su mirada. Su frente avanzaba entre el aire enviciado de los tubos de escape, la humedad del rocío de la noche, el sol de los parques de cemento, las calles que no le recordaban a nada.
Había aprendido que todo el mundo era culpable hasta que se demostrase lo contrario.